Trabajar en Polonia

Son las dos de la tarde en una empresa de importación de frutas y verduras. El jefe lee nerviosamente una tabla excel que no le dice nada nuevo, el responsable de ventas a grandes superficies está absorto mirando la pantalla de su ordenador donde sólo se ve el fondo de escritorio, un paisaje anodino de una pradera sin árboles ni flores y un cielo azul sin nubes, apostaría a que  su mente está en blanco. El de ventas a mayoristas juega aburrido con su bolígrafo mientras se pregunta a si mismo si atreverse a sacar la revista de los crucigramas o será demasiado evidente que no tiene nada que hacer.

Y allí estoy yo, llegado un año antes a Polonia, cruzado de brazos y lamentando que la oficina esté tan lejos de mi casa porque hasta las cuatro allí no va a ocurrir nada. La empresa surgió unos meses antes, producto de una inversión de dos empresas de exportación de frutas y verduras de Sagunto y el trabajo se realiza en coordinación con ellos.

Finalmente el jefe, un tipo de treinta años, regordete, con un peculiar síndrome bipolar que le lleva de ser entre cachondo mental y canalla insufrible, no lo soporta más y me pregunta:

–          Werner, ¿Qué diablos hacen durante esas dos horas los españoles?

–          Se van a casa, comen y si no viven muy lejos del trabajo, tienen tiempo de echar una siesta rápida.

–          ¿De verdad?, ¿y eso lo hacen todos?

–          Los que pueden, no todos trabajan cerca de casa así que algunos se van al restaurante o a la cantina de la empresa y comen con los compañeros.

–          De acuerdo, ¿y nosotros que podemos hacer durante este tiempo?

–          Yo me iría a gusto a casa pero está demasiado lejos así que lo mejor sería que fuésemos a un restaurante como hacen ellos.

El jefe se queda unos segundos pensativo, mientras el responsable de ventas a grandes superficies sigue absorto en su pradera y el de mayoristas va sacando la revista de crucigramas. No hay ningún restaurante en los alrededores. Es normal, los polacos cuando van al trabajo van sólo al trabajo.

La cultura de salir a comer algo juntos durante el descanso está tan alejada de le mentalidad polaca como la costumbre de dormir la siesta.

No es nada raro entrar en una oficina o en la redacción de un periódico y ver gente comiéndose un bocadillo delante del ordenador.

En la empresa donde trabajaba se vivían las consecuencias de la enorme diferencia entre las dos culturas de trabajo y, sobre todo, de cómo se rinde a lo largo del día. A continuación voy a describir como se vivía esa diferencia en nuestras empresas, sospecho que lo que ocurría en ellas se puede extender en mayor o menor grado al resto de empresas polacas y españolas.

 De 9 a 14.00: El polaco entra en el trabajo, saluda educadamente a sus compañeros, comienza a trabajar apesadumbrado por la cantidad de horas que le quedan por delante pero se hace a la idea después de un buen café y va subiendo poco a poco su rendimiento, es un poco difícil al principio del día pero con otro café a eso de entre las 11 y las 12 alcanza un máximo nivel de rendimiento.

El rendimiento del español hasta las 11 es misérrimo, unos están más ocupados charlando con los compañeros sobre cotilleos otros sobre fútbol, es decir todos están socializando. Para el español es importante sentirse bien en el trabajo, arropado por el jefe y estimado por los compañeros.

Entre las 11 y las 14 rinde poco, pero va tirando, por la tarde siempre hay tiempo para acabar lo que se ha empezado

De 14 a 16.00: El polaco apenas se toma media hora para comer, los hay que engullen los nutrientes en menos de quince minutos, como si sólo les interesase llenar el estómago, se toma un café bien cargado y vuelve a trabajar. La somnolencia que sentimos los españoles tras la comida ni de lejos la nota, sigue trabajando a un nivel muy alto aunque a eso de las cuatro su rendimiento comienza a caer en picado porque empieza a pensar más en salir que en lo que tiene que hacer. A las cinco se irá tanto si ha terminado como si no.

 Cada vez son menos las empresas en las que hay un descanso para la siesta, en muchos lugares prefieren entrar a las ocho para salir a las cuatro y así poder comer y dormir en casa, pero en tiendas, negocios familiares y muchas empresas se sigue dando un descanso de dos horas, entonces, si el español vive cerca del trabajo se va a casa, pasa un tiempo agradable con la familia, duerme y vuelve al trabajo con las pilas bien cargadas.

 De  16.00 a 19.00 o 20.00 (depende de si la siesta es de dos o tres horas): El polaco está rendido, hace como que trabaja pero lo único que, de verdad hace, es contar los minutos para las cinco. Al llegar la hora se larga como alma que lleva el diablo a casa o al gimnasio.

El español llega al trabajo y le entra el pánico al ver todo lo que ha empezado por la mañana y no ha terminado. A un ritmo frenético, con un rendimiento que supera con creces el del polaco y la de cualquier ciudadano centro o norte europeo termina todo su trabajo, coge las cosas y se va sin prisas a casa, al gimnasio o de copas con los amigos o con los compañeros de trabajo.

En la empresa de importación, cuando aquellos estaban asqueados y hartos de estar allí, a eso de las cuatro, la empresa española se despertaba en un frenesí arrollador. Era la locura. De pronto todos los informes eran urgentes, todos los camioneros debían de ser contactados y su posición comunicada, los balances debían de ser cuadrados. Por supuesto, en Polonia nadie podía irse a las cinco, porque, de pronto había una cantidad de trabajo abrumadora. Con extremo malestar y fastidio nos quedábamos allí hasta las ocho, tres horas más de lo que deberíamos y, por supuesto, no contabilizadas como horas extras, haciendo todo lo que nos pedían desde España.

Trabajé en aquella empresa cuatro meses. Los jefes tomaron durante ese tiempo algunas decisiones muy arriesgadas que les salieron mal por lo que la empresa quebró pero aprendí algo.

Lo primero es que ni los polacos eran capaces de entender la forma de trabajar de los españoles ni los españoles tenían ningún interés en hacer la vida más fácil a sus colegas polacos.

Los polacos son muy individualistas. Nadie siente apego hacia la empresa donde trabaja, a la que en la mayoría de ocasiones consideran como un mal necesario. Los jefes polacos rara vez intentan entablan relaciones que sobrepasen lo estrictamente profesional con sus empleados. Cosas como hacer cenas de empresa, tomarse juntos unas cervezas después del trabajo, no tienen sentido en Polonia. Aquí cada uno hace su parte y a las cinco se larga.

Como casi todos mis lectores son latinos estoy seguro de que la mayoría pensarán que todo eso que he dicho es horrible, también habrá quién diga que me quedo corto. Pues bien, a ellos he de decirles que bajo un punto de vista polaco es nuestra forma de trabajar la que es horrible y la suya perfecta. El error de apreciación viene del hecho de que, habiendo crecido en nuestra cultura, nos resulta dificilísimo ponernos en el lugar de una persona que ha crecido en una cultura tan diferente. A mí también me pasa y me ha pasado muchas veces, pero sé como los polacos nos perciben a nosotros y no voy a decir que se equivoquen, al menos no del todo.

Según ellos los españoles somos como soldados. Nadie cuestiona las decisiones del jefe. Si dice ahora hacemos esto y, cuando ya tienes tu parte del proyecto a medias te dice que ha cambiado de idea y vamos a hacer otra cosa, el español ni se rebela ni protesta, coge su trabajo y lo archiva, tira los papeles con gráficas, dibujos y tablas impresas a la basura, comienza de nuevo y ni se inmuta..

Cuando me dijeron eso les contesté que es normal, el jefe es el que está corriendo el riesgo de tomar una decisión equivocada no la persona que realiza el trabajo encomendado. Si a mí me piden que haga un trabajo concreto donde no tengo que tomar decisiones, yo me arriesgo sólo si no hago bien mi trabajo.

Hay algo que he visto en cada país en el que he trabajado, y es que en una empresa, se crea una cultura propia de trabajo, cultura que cuando viene impuesta de arriba abajo suele ser mal recibida por los trabajadores. Las grandes compañías practican muchos métodos sofisticados de lavado de cerebro con sus empleados pero, a la larga todos acaban tratando los mensajes de la directiva como tonterías. En las empresas medianas o pequeñas los trabajadores crean junto a los jefes la cultura de la empresa y eso les hace sentir que sus opiniones importan, que se les tiene en cuenta.

Al polaco le gusta tomar parte en las decisiones de la empresa, si no se le da cierto poder, si se le trata sólo como un instrumento de trabajo hará su trabajo con desgana y, se irá a la primera de cambio.

Es algo extraño para nosotros, pues lo que suponemos que es lógico es que cada uno ocupe su posición en la empresa e intente ascender por los medios que se ponen a su disposición. Si esos medios no existen, por supuesto que nos sentimos mal en la empresa y nos iremos aunque nos permitan participar en la creación de su cultura que, para un español, es algo que se hace a través del contacto personal.

Los polacos, en cambio, protegen mucho el ámbito de lo personal, hacen de su vida privada una zona amurallada, que hay que proteger y, en el trabajo, la única forma de participar en la creación de la cultura de la empresa es a través de participar en la toma de decisiones. No es fácil para un jefe ceder parte de su poder de decisión a los empleados pero en Polonia, las empresas que no lo hacen sufren la máxima rotación de trabajadores, independientemente de los sueldos que ofrezcan.

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5 Responses to "Trabajar en Polonia"

  1. Paco  julio 14, 2011 at 6:19 am

    En resumidas cuentas: los polacos tienen que cambiar cosas y los españoles también. A mí nunca me gustaron los horarios españoles, me parecen absurdos e irracionales, y en eso tenemos que aprender de otros países. Pero otros países pueden aprender de los españoles, por ejemplo, de su capacidad de socialización, porque hace la vida más agradable. Lo de la siesta es un tópico. El 99% de la gente que conozco en España no hace siesta, porque no le gusta o no puede. Un estudio de la UE apunta a que los alemanes hacen más siesta que los españoles. Pero los tópicos son duros, se resisten…
    Saludos.
    Paco

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  2. Werneriano  julio 14, 2011 at 8:25 am

    Estoy de acuerdo contigo en que lo de la siesta es, cada vez más, un tópico, pero estarás de acuerdo conmigo en que la mayoría de la gente, si no duerme la siesta es porque no puede, o bien porque vive lejos de tu lugar de trabajo o bien porque tiene un horario “intensivo” que es como, desde siempre se ha llamado a lo que en el resto de la Europa no mediterranea
    es un horario normal

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  3. Miriam  julio 15, 2011 at 7:34 am

    De acuerdo con lo superficial, y tb con el comentario de Paco sobre la no-siesta. Polonia tiene la misma cultura de trabajo que España hace unos años excepto su individualismo.
    Y también distinguiría entre diferentes zonas de España y tipos de trabajo. Sin caer en tópicos, en Andalucia, en Madrid, en el Mediterraneo, se trabaja a ritmo Bajo, se empieza muy tarde, se pierde mucho el tiepo durante el día, especial,ente en esos eternos y/o múltiples desayunos.
    Yo he visto una empresa de servicios en Bilbao en la que tardaron casi. 40 años en poner maquina de cafe. O empresas indusrriales en las que se empieza amlas 6:00 y se trabaja mas y mejor (por las relaciones personales+creatividad) que en Alemania.

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  4. internetempleo  octubre 21, 2013 at 10:49 pm

    buenas.

    Soy español y es bastante cierto… aun asi me “consuela” saber que cada país tiene sus pros y sus contras, aunque aún nos queda mucho trabajo porque hagan nuestros gobernantes por aqui.

    Saludos!!

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  5. broker opciones binarias  julio 24, 2017 at 4:53 pm

    En España ya no hay trabajo de calidad, los sueldos son una miseria lamentablemente, teniendo en cuenta lo que cuestan las cosas claro esta.

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